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Carnes silvestres, una opción saludable


Durante los últimos años el consumo de carnes exóticas (distintas a las tradicionales, como vaca, pollo o pescado) se ha transformado en una verdadera tendencia gourmet. La elección de carnes silvestre o de caza crece en los restaurantes de la Argentina, sobre todo en el sur del país.

El impulso llegó desde Europa, donde países como Alemania, Reino Unido e incluso España, encontraron en estas opciones una propuesta diferenciada y con mucho potencial para su desarrollo.

Entre las razones se encuentran desde seguir una tradición ancestral del ser humano,(cazar para comer/sobrevivir), hasta el descubrimiento de las ventajas que tiene para la salud en general, incorporar este tipo de opciones definitivamente naturales y frescas.

Se trata de animales que se obtienen a través de la actividad de la caza directa y en estos casos, las especies elegidas  -ya sea que provengan de caza mayor o menor- llegan a la mesa, prácticamente sin intermediarios, ni procesos de conservación.

Por eso, los expertos destacan los beneficios para la salud y los buenos hábitos de alimentación, gracias a los nutrientes y los aportes específicos de la mayoría de estos productos.

Un aspecto importante es que, el animal que se atrapa es aprovechado en forma natural y es optimizado su consumo; en este aspecto, sus defensores, destacan que se evitan maltratos innecesarios y crías de poblaciones masivas, ya que lo que se obtiene se agota en su totalidad.

Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en nuestro país se consume aproximadamente 120 kilos de esta clase de alimento per cápita anualmente. Este número da una idea clara de la cantidad de animales que viven en cautiverio a la espera de su faena.

Las carnes silvestres en este punto se diferencian sustancialmente, ya que su consumo es casi inmediato después de la caza.

De hecho la forma en la que se obtiene es fundamental para su posterior conservación. Por ejemplo, los animales más pequeños, como perdices o gallo silvestre, ofrecen menos tiempo entre su caza y su consumo, ya que rápidamente toman un olor intenso y se altera su sabor; en cambio, las presas más grandes, como el jabalí o el ciervo rojo, pueden ser conservados hasta una semana después desde su obtención.

En cuanto a la calidad del alimento en sí, los expertos hacen hincapié en que se trata de carnes notoriamente más magras que las tradicionales, libre de antibióticos y que han consumido a su vez alimentos naturales, sin la intervención humana con el fin de su venta.

Se trata de especies que viven en la naturaleza, en su hábitat y no han sido destinadas nunca, por ejemplo, a una granja de criadero.

El hecho de ir a buscarlos en su ambiente natural asegura que los menús serán preparados con ingredientes siempre frescos, ya que proviene de una opción local y de temporada.

Por otro lado, dado que se trata de un servicio altamente regulado, no hay posibilidades de que los productos hayan sido alterados. Las reglamentaciones provienen de la actividad de la caza, y contempla su puesta en marcha en determinadas zonas, que son habilitadas especialmente y cuentan con las autorización y permisos de los correspondientes Ministerios de cada país.

De hecho, existen empresas, como TGB Outfitters, especializadas en la organización y administración de estas acciones, que aseguren a los interesados y aficionados que la acción se hará bajo los requisitos legales y sociales necesarios.

Por supuesto, las reglamentaciones a tener en cuenta se relacionan con la protección de hábitat y especies, la seguridad de la actividad en sí y otros aspectos fundamentales que aseguran que todo el proceso sea el correcto.

 

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