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Terapia de vanguardia para el corazón


Inyectarán un gen que estimula el crecimiento vascular a pacientes con insuficiencia cardíaca Los ensayos mostraron que se crean nuevos vasos y arteriolas Además, aumentó un 25% el número de células cardíacas en la zona tratada La tecnología es made in Argentina


Tras cinco años de estudios en animales grandes -cerdos y ovejas-, investigadores de la Fundación Favaloro y de la compañía biotecnológica Biosidus se aprestan a iniciar el primer estudio realizado sobre un desarrollo local de terapia génica en pacientes que padecen insuficiencia cardíaca, una condición crónica en la que el corazón pierde la capacidad de bombear sangre con eficiencia.

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Los investigadores no pueden ocultar sus expectativas. Los resultados preclínicos son francamente promisorios: en los individuos que recibieron el gen VEGF165 (sigla que corresponde a vascular endotelial growth factor ) aparecieron nuevos vasos sanguíneos y arteriolas funcionales, pero además se estimuló la mitosis y la multiplicación celular.

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"Trabajamos con un modelo animal que remeda la fisiología de las arterias humanas -explica el doctor Rubén Laguens, de la Fundación Favaloro, que junto con el doctor Alberto Crottogini se encargó de dirigir los estudios de patología, morfometría, biología celular y fisiología-. Comprobamos que la administración del gen mejoró mucho la capacidad de formación de nuevos vasos sanguíneos, pero además encontramos un efecto que hasta ahora no había sido descripto: estimula la replicación de las células musculares adultas del corazón."

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El líquido, del que se aplicaron apenas entre 0,1 y 0,2 mililitros por vez en cada sitio, es transparente y anodino... Sin embargo, unos veinte días después dieron lugar a las nuevas vías que alimentaron con sangre y oxígeno los corazones agotados.

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En este matrimonio bien avenido, Biosidus tuvo en sus manos el diseño del vehículo (una cadena de ADN que contiene el gen humano, o plásmido , con la pureza y en la cantidad necesarias para ser inyectado en el futuro en un ser humano). El modelo animal y el sistema quirúrgico corrieron por cuenta de los especialistas de la Fundación Favaloro. Los trabajos ya dieron lugar a tres estudios, publicados o en vías de serlo, en revistas internacionales, como Gene Therapy, Human Gene Therapy y Journal of Gene Medicine.

Vías alternativas
Un gen se puede inyectar en forma intramuscular o directamente en el torrente sanguíneo. "El segundo método es más sencillo, pero menos controlable -afirma Crottogini-. Además, se necesita mucha más cantidad del gen, que es muy caro. Nosotros también desechamos la posibilidad de introducirlo con un virus como vector, método que puede originar una reacción inmunológica, y optamos por la primera alternativa. Estamos convencidos de que es una manera segura de realizar este tratamiento." Entre otras cosas, los investigadores ya verificaron que, tras aplicar entre seis y diez inyecciones de este preparado, el gen sólo se expresó localmente, aunque la proteína que produce se desparramó por la pared muscular tratada.
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"Pero... ¿por qué usar terapia génica? -se pregunta Marcelo Criscuolo, director ejecutivo de Biosidus. Y enseguida se contesta-: Porque, al inyectarle el gen, el propio paciente produce la proteína que necesita para mejorar su estado de salud, sin intermediarios. Muchos medicamentos se inyectan por vía intramuscular y cumplen su acción biológica, pero cuando uno necesita circunscribirse a un tejido o una función local, y ese tejido es de difícil acceso, tenemos todos los argumentos para utilizar terapia génica. En este caso, se trata de una pared del corazón a la que no podemos llegar tres veces por semana, pero sí podemos colocar allí un gen que producirá la proteína que activa la formación de vasos sanguíneos. Así, al aumentar la irrigación, favorecemos el contenido de oxígeno, y eso nos permite esperar que el tejido vuelva a ser contráctil."

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Los científicos argentinos sugieren que la terapia génica ofrece, en principio, perspectivas más alentadoras que el implante de células madre ( stem cells ). "Si uno logra que se reproduzca una célula que ya está en el lugar, es más probable lograr una funcionalidad anatómica plena que si las implanta -reflexiona Crottogini-. Todavía nadie probó que las stem cellsque se implantan queden conectadas con el resto del tejido..."

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Ahora, los investigadores estudian los beneficios que podría ofrecer este mismo preparado para el tratamiento del infarto coronario. "En ovejas, ocluimos súbitamente una arteria coronaria -explica Crottogini- para que el animal no tenga oportunidad de desarrollar circulación colateral... Luego, en dos grupos con el mismo cuadro, a uno le administramos el plásmido y a otro un placebo, y los estudiamos a los 4,7 y 15 días. Hasta los 10 días, los tamaños de la cicatriz que deja el infarto son iguales en ambos grupos, pero a las dos semanas en el que recibió el gen el infarto es más chico. Hay una explosión de vasitos sanguíneos y menos muerte celular."

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Según explica el doctor Carlos Melo, gerente de desarrollo de Biosidus, ya se probó que el gen -incluso administrado en dosis 50 veces más altas que la que se utilizaría en seres humanos- no es tóxico ni produce efectos a distancia


Fuente: La Nación
9/9/2003


 
   
   





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