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27/07/08
Rabia: Reaparición de nuevos casos. Qué es y cómo prevenirla.


Norma Suarez*

Después de 24 años bajo control, un caso de rabia instaló la enfermedad otra vez en la agenda pública y en los medios de comunicación, alarmando a la población. Se trata de una enfermedad peligrosa que puede afectar la salud de las comunidades. Aquí una breve reseña sobre la rabia y las formas de prevención o tratamiento.


Su nombre proviene del sánscrito rabhas que significa agredir. Desde el año

3,000 A.C. se le conoce como una enfermedad infecciosa y mortal para el ser humano, que afecta a los animales de sangre caliente y que puede transmitirse al hombre de forma accidental.  Se trata de una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso central y se transmite por medio de la saliva y las secreciones de cualquier mamífero. El contagio puede darse por contacto con una herida, o bien por una mordedura. El virus viaja desde la herida hasta el cerebro, donde causa una hinchazón llamada inflamación. Esta inflamación provoca los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las muertes por rabia ocurre en niños.

 

Existen dos clases de rabia: la urbana, que se propaga en un 85 % por perros o gatos no vacunados. Y la silvestre transmitida por mapaches, murciélagos y otros animales.

 

El hombre recibe el virus de la rabia a través del contacto con la saliva del animal enfermo. Por lo tanto, para ser inoculado no necesita necesariamente ser mordido: basta que un tajo, herida, rasguño profundo o quemadura en su piel entre en contacto con la saliva del animal rabioso para que se efectúe el contagio.

 

Las heridas por mordedura en la cara, la cabeza, el cuello o las manos son a las que se debe prestar más atención, ya que el virus se dirige siempre al sistema nervioso central y estos son los puntos de contagio más cercanos al mismo. Por lo tanto, los síntomas se manifestarán más rápido y habrá menos tiempo para iniciar el tratamiento.

 

El período real entre la infección y cuando la persona se enferma (llamado "período de incubación") varía entre 10 días y 7 años. El período de incubación promedio es de 3 a 7 semanas. Esta enfermedad ataca sólo a mamíferos (tanto animales, como humanos) y entre los vectores más comúnmente afectados se encuentran los perros, los gatos y murciélagos.

 

Si bien la caracterización típica de la rabia es la espuma emanando por la boca, no todos los animales rabiosos tienen este comportamiento ni se muestran furiosos.

 

Síntomas

 

Dolor y comezón (hormigueo) en la parte mordida.

Dolor de cabeza y malestar general.

Dolor y dificultad al tragar.

Mucha saliva espesa y pegajosa.

Sensación de angustia.

Ataques (convulsiones) y parálisis.

Espasmos de la musculatura respiratoria (asfixia) que provocan la muerte.

 

Primero la fiebre baja (38° C), dolor de cabeza y depresión nerviosa. Luego la temperatura se eleva, llegando a los 40° ó 42° C. Rápidamente, el enfermo comienza a mostrarse inquieto y agitado, sufre espasmos dolorosos en la laringe y comienza a respirar y a tragar con dificultad.

 

Los espasmos se extienden después a los músculos del tronco y de las extremidades, en forma intermitente y acompañados por temblores generalizados, taquicardia y detención de la respiración. Cualquier tipo de excitación puede provocarlos (luminosa, sonora, aérea, etc.).

 

El hombre, a la inversa del perro, se torna hidrófobo (sufre espasmos violentos cuando ve o trata de beber agua). Experimenta ataques de terror y de depresión nerviosa, con tendencia a la vociferación, los alaridos y la agresividad, con excesos de furia, alucinaciones visuales y auditivas, babas y delirio. Ese período de extrema excitación dura cerca de tres días, y enseguida le sigue la etapa de parálisis -más lenta en los hombres que en los animales-. Usualmente comienza con una parálisis fláccida del rostro, de la lengua, de los músculos de la deglución, de los oculares, y de las extremidades de los miembros. Más tarde, la perturbación puede extenderse a todo el cuerpo.

 

Tratamiento

 

La única cura posible es efectuando el tratamiento de forma inmediata, luego el virus entra en el cuerpo, cuando el paciente aún no presenta síntomas y no manifiesta quejas. Esto se debe a que el objetivo es neutralizar el virus antes que pueda alcanzar el cerebro.

 

Cuando una persona es mordida por un animal, es recomendable lavar con agua y jabón, cuidadosamente (sin raspar la herida -ya que de este modo se ayuda a eliminar el virus-) y acudir de inmediato a un hospital o centro de salud para iniciar el tratamiento, el cual consiste en la aplicación de la vacuna post exposición en los días siguientes a la mordedura.

 

El Tratamiento consiste en la aplicación de la vacuna antirrábica (esquema reducido 10 dosis) o la aplicación de vacuna antirrábica  más suero antirrábico (esquema clásico 14 dosis más suero) dependiendo del tipo de exposición y de la condición del animal agresor.

 

Prevención

 

La mejor forma de controlar la rabia es vacunando a perros y gatos, año tras año, y hacer la denuncia pertinente a las autoridades de Sanidad Animal en caso de encontrar un animal rabioso, para lograr así la erradicación de la enfermedad.

 

En años recientes, los gatos han llegado a ser la especie doméstica con más reportes de rabia, porque muchos de ellos no son vacunados estando expuestos a animales rabiosos durante sus cacerías. También ha sido diagnosticada la enfermedad en caballos, chivos, cerdos entre otros animales.

 

Cifras

 

En los últimos 20 años, el número de casos de rabia humana y canina en América Latina se ha reducido cerca del 90%. Durante los últimos 10 años, el perro ha sido la fuente de infección del 65% de los casos humanos notificados.

 

En Argentina Jujuy es una de las provincias con altos índices de rabia en animales. En el Instituto Pasteur diagnosticaron más de 200 casos positivos en animales entre 2004 y 2007, sobre unos 300 casos sospechosos. Los casos de rabia comprobados tras procesar los cerebros de los animales correspondieron 194 a perros, cuatro a gatos y cuatro a bovinos.

 

Las cifras de Jujuy son muy altas comparadas con otras provincias, que en el mismo período tuvieron pocos casos positivos, como Buenos Aires, con un gato y cuatro murciélagos; Chubut, con dos murciélagos; Salta, con un bovino, y Tucumán, con un equino.

 

Fuentes:

www.buenafuente.com

http://www.ops.org.gt/epc/manualepi/Rabia.pdf

www.telam.com.ar

*Lic. en Comunicación Social




 
   
   



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