16 de marzo Un compromiso de todos Como prevenir casos de Dengue
Latin Salud
El dengue es una enfermedad infecciosa, cuyo agente causal es un virus que pertenece al género flavovirus. Afecta sobre todo a personas no vacunadas, viajeros hacia regiones tropicales y niños.
El ciclo de transmisión del dengue incluye al hombre infectado, al virus, al mosquito Aedes Aegypti, y al hombre. El dengue se distribuye sobre todo en las regiones de clima tropical y subtropical, adquiriendo también gran importancia en América del Sur.
Transmición
La transmisión del virus a las personas susceptibles, se produce por medio de la picadura de mosquitos infectados; no existe la transmisión por contacto directo con pacientes o sus secreciones.
El A. Aegypti , es un mosquito de hábitos domésticos, sumamente urbanizado, cuyo hábitat esta íntimamente relacionado con las condiciones domiciliarias. Deposita sus huevos preferentemente en depósitos de agua para beber, agua para bañarse, agua de lluvia o cualquier acumulación de agua, en neumáticos viejos, latas, botellas, etc. Su picadura se produce principalmente durante el día.
Los mosquitos adquieren el virus picando a personas infectadas, y se vuelven infecciosos tres a quince días, manteniéndose así por el resto de su vida.
Cuadro clínico
Pueden distinguirse tres variedades clínicas diferentes: el dengue clásico (fiebre quebranta huesos), el dengue hemorrágico, y formas intermedias y atípicas.
El período de incubación suele ser de 5 a 8 días. El inicio del cuadro clínico es brusco, con aumento rápido de la temperatura y escalofríos, cefalea intensísima, dolor detrás de los ojos, especialmente al moverlos; dolores musculares generalizados y en la región lumbar, pudiendo ser precedidas por una ligera conjuntivitis. Inicialmente puede no haber fiebre, pero el enfermo pude estar postrado e inmovilizado por el dolor. La fiebre persiste por uno a dos días, y luego desciende, pero puede subir nuevamente con menor intensidad al cabo de dos días.
Entre los días tercero y quinto aparecen manchas en la piel, comenzando en el tronco, extendiéndose hacia la cara, las manos, antebrazos, y los pies. Generalmente es parecido al sarampión. En algunas epidemias se han registrado casos con complicaciones, como diarreas con eliminación de sangre, alteraciones cardiacas (miocarditis), o manifestaciones nerviosas (meningitis). En cambio en otras epidemias, el curso es muy leve y cura sin secuelas. La mayoría de los pacientes cura sin secuelas.
El dengue hemorrágico es una forma grave de la enfermedad, siendo una de las principales causas de mortalidad en las zonas endémicas. Afecta a pacientes previamente infectados con el virus del dengue, que luego de unos años, al ser expuestos por segunda vez al virus aparece un cuadro febril de inicio brusco con cefalea, faringitis, nauseas, vómitos, dolor abdominal y deshidratación. Pudiendo aparecer además, disminución de la presión arterial, hemorragias digestivas, con eliminación de sangre por las heces y la boca; hemorragias cutáneas (hematomas), y epistaxis (eliminación de sangre por la nariz).
Prevención y tratamiento
La prevención de la enfermedad consiste en la erradicación de los mosquitos transmisores de la enfermedad, disminuyendo y eliminando las fuentes de aguas estancadas, como neumáticos, botellas, pozos y distintos recipientes al aire libre; éstos constituyen su lugar de reproducción.
Se están desarrollando vacunas a virus vivios atenuados contra los distintos tipos de dengue. El tratamiento consiste en aliviar los síntomas, básicamente en la reposición de líquidos para normalizar la presión arterial y en la corrección de las complicaciones hemorrágicas. No se dispone de un tratamiento antiviral especifico.
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